Colección DVD para cursos del nuevo Permiso A

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El conductor que haya ingerido o incorporado a su organismo drogas o estupefacientes, o se encuentre bajo los efectos de otras sustancias que alteren el estado físico o mental apropiado para hacerlo sin peligro, no podrá circular.

El 10% de los accidentes de tráfico de mayor gravedad están relacionados directa o indirectamente con el consumo de estas sustancias.

Algunas drogas de abuso y sus efectos en la conducción:

Cocaína
Comportamiento competitivo o incluso agresivo.
Sobrevaloración de nuestras capacidades, se asumen mayores niveles de riesgo.
Conducción más peligrosa, se cometen más infracciones.
Alteración de la percepción del entorno del tráfico.
La capacidad de concentración disminuye, es mucho más fácil distraerse.
El riesgo de accidente al consumirla con alcohol es mayor que al consumir las sustancias por separado.

Éxtasis
Provoca ilusiones ópticas.
Se experimenta mayor sensibilidad a la luz, lo que aumenta las posibilidades de sufrir un deslumbramiento.
Baja concentración y se pueden sufrir episodios de depresión y ansiedad.
Agotamiento físico y mental una vez que los síntomas desaparecen.
Se reviven los efectos de la droga varias horas después de que esta hubiera dejado de producirlos “FLASHBACKS”.

LSD
Distorsión en la percepción e incluso alucinaciones.
Alteraciones emocionales e incluso pánico durante la conducción.
Flashbacks al volante.

Anfetaminas
Comportamiento impaciente e impulsivo que nos hace cometer más errores.
Comportamiento violento.
Sobrevaloración de nuestras capacidades, se asumen mayores niveles de riesgo.
Pueden aparecer movimientos repetitivos y estereotipados que limiten la movilidad.
Disminuye la sensación de fatiga y se retrasa la aparición del sueño, pudiendo presentarse una irresistible necesidad de dormir, efecto rebote.

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Francisco Javier Merino Gil
Profesor de Formación y Seguridad Vial.


El alcohol es una de las principales causas de accidentes de tráfico. Se estima que entre el 30 y el 50% de los accidentes son consecuencia del alcohol.

El alcohol afecta de forma negativa, especialmente al cerebro y a la vista y perturba las aptitudes del conductor, el alcohol no afecta igual a todas las personas, depende de:

• El peso, la edad, el sexo, el hábito o costumbre, el modo de ingestión del alcohol, el tipo y la cantidad de alcohol ingerido, así como la sensibilidad de cada persona y el proceso de difusión de dicha sustancia en el organismo.

Los efectos del alcohol dependen:

• De la cantidad bebida, de la concentración de alcohol que contenga cada tipo de bebida, de tomarlo en ayunas o durante las comidas, del ritmo de ingestión, si se toma a intervalos o rápidamente.

EFECTOS PRODUCIDOS EN EL CONDUCTOR.

1. Un falso estado de euforia, de seguridad, de optimismo y confianza en sí mismo.
2. El aumento del tiempo de reacción y la disminución de la capacidad de reacción.
3. La reducción del campo visual (visión túnel).
4. Incorrección en apreciaciones de distancias y velocidades.
5. Aumento del riesgo de accidentes.

La alcoholemia, alcanzará su punto máximo 1 hora después de haber tomado la última copa, decreciendo progresivamente a partir de la hora a un ritmo aproximado de 0,2 gramos por hora.

TASAS DE ALCOHOL EN SANGRE.

No podrán circular los conductores de vehículos en general con tasas de alcohol en sangre superiores a 0,5 gramos por litro de sangre o de alcohol en aire espirado superior a 0.25 miligramos por litro de aire.

Los conductores de cualquier vehículo no podrán superar la tasa de alcohol en sangre de 0,3 gramos por litro, ni de alcohol en aire espirado de 0,15 miligramos por litro, durante los dos años siguientes a la obtención del permiso o licencia que les habilita para conducir.

La única tasa de alcoholemia segura para conducir es CERO.

Los agentes de la Autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán someter a dichas pruebas a:

• Cualquier usuario de la vía o conductor de vehículo, implicado directamente como posible responsable en un accidente de circulación.
• Quienes conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes, manifestaciones que denoten o hechos que permitan razonablemente presumir que lo hacen bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
• Los conductores que sean denunciados por la comisión de algunas de las infracciones a las normas de circulación.
• Los que con ocasión de conducir un vehículo, sean requeridos al efecto por la Autoridad o sus agentes dentro de los programas de controles preventivos de alcoholemia ordenados por dicha Autoridad.
Las pruebas para la detección de intoxicación por alcohol consistirán, normalmente en la verificación del aire espirado mediante etilómetros oficialmente homologados.
Si el resultado de la prueba practicada, diera un grado de impregnación superior al permitido, o, aún sin alcanzar estos límites, presentara la persona examinada, síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas, el Agente informará al interesado que para una mayor garantía le va a someter, a efecto de contraste, a una segunda prueba.

Entre la realización de la primera y segunda prueba debe mediar un tiempo mínimo de 10 minutos.

En el supuesto de que el resultado de las pruebas y de los análisis, en su caso, fuera positivo, el Agente podrá proceder además a la inmediata inmovilización del vehículo mediante su precinto u otro procedimiento efectivo que impida su circulación, a no ser que pueda hacerse cargo de su conducción otra persona debidamente habilitada.

A petición del interesado o por orden de la Autoridad judicial se podrán repetir las pruebas a efectos de contraste, pudiendo consistir en análisis de sangre, orina u otros análogos.

También podrá inmovilizarse el vehículo en los casos de negativa a efectuar las pruebas de detección alcohólica o cuando el obligado presente síntomas evidentes de encontrarse bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Los gastos que pudieran ocasionarse por la inmovilización, traslado y depósito del vehículo serán de cuenta del conductor o de quien legalmente deba responder por él.

Las infracciones relativas a las normas sobre la ingestión de bebidas alcohólicas, tendrán la consideración de graves.

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Francisco Javier Merino Gil
Profesor de Formación y Seguridad Vial.


Las enfermedades y los medicamentos pueden afectar a las capacidades básicas para conducir con seguridad.

Las alergias.

Algunos de los síntomas de una alergia son similares a un resfriado, por lo tanto pueden producir errores de cálculo en las distancias, una menor capacidad para concentrarse, especialmente cuando aparezca una crisis de estornudos

Debemos de tener en cuenta que los antihistamínicos utilizados para combatir los síntomas de las alergias provocan somnolencias.

El Estrés.

El estrés es un sistema de defensa de nuestro organismo, que se pone en marcha ante determinadas situaciones de alarma o tensión.

El estrés comienza a ser perjudicial, cuando al organismo se le exige, de forma prolongada y constante una serie de exigencias que superan las capacidades del conductor.

El estrés provoca en el conductor:

– Mayor nivel de agresividad, hostilidad y comportamiento competitivo.
– Impaciencia que conduce a una mayor tendencia a aumentar la velocidad.
– Aumento de la predisposición a realizar una conducción imprudente y con mayor desprecio del peligro.
– Mayor predisposición a tomar decisiones arriesgadas. Mayor tendencia a no respetar señales.

La depresión.

La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por una alteración del estado de ánimo ocasionando cantidad de efectos negativos en la persona afectada.

Un individuo depresivo no valora su integridad como una persona en condiciones normales. Por lo tanto tendría una acusada tendencia suicida que, le podría llevar a tomar decisiones dirigidas a perder la vida.

Los medicamentos utilizados para estas enfermedades suelen estar acompañados de fuertes efectos secundarios, por lo que su ingestión debe estar, obligatoriamente, controlada por personal facultativo, que será quien dictamine si se puede conducir o no.

La depresión tiene unos síntomas muy variados: fatiga, reducción de visión, irritabilidad, alteraciones del sueño, falta de capacidad para tomar decisiones.

Los medicamentos.

Se estima que un 10% de los accidentes están relacionados con el consumo de medicamentos.

Los medicamentos pueden afectar a la capacidad de conducción de muy diversas formas. Incluso, un mismo medicamento podría no afectar a una persona y sí hacerlo de forma significativa a otra.

Algunos efectos negativos de los medicamentos en la conducción:

– Reducción de los reflejos y aumento del tiempo de reacción.
– Alteración de la percepción de las distancias.
– Reducción de la visión periférica.
– Estados de confusión, aturdimiento y somnolencia.
– Alteraciones musculares de carácter agudo (espasmos, calambres, etc).

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Francisco Javier Merino Gil
Profesor de Formación y Seguridad Vial.