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2013 19 Mar

LA NIEBLA.

La conducción con niebla reduce la visibilidad y a la adherencia, con lo cual debemos adaptar la velocidad según sea la intensidad de la niebla y aumentar la distancia de seguridad con respecto al vehículo que circule delante. Deberemos de utilizar el alumbrado correspondiente.

NUBES DE POLVO O HUMO.

En estos casos deberemos adaptar la velocidad según la visibilidad y aumentar la distancia de seguridad, encendiendo las luces de corto alcance.

EL SOL.

El sol puede deslumbrar al conductor.

Para evitar el deslumbramiento conviene mantener limpia la visera del casco y utilizar gafas de sol durante el día, de noche está prohibido.

Si aún así no es posible protegerse de los efectos del sol, reduciremos velocidad, y si fuera preciso detendríamos el vehículo.

También es importante recordar que podemos ser deslumbrados por los faros de otro vehículo. Un deslumbramiento puede llegar a provocar una ceguera temporal en determinadas circunstancias

EL VIENTO.

Si hay algún factor de la meteorología especialmente nocivo para los moteros, ése es el viento. Constante o racheado, más pernicioso éste, puede desestabilizarnos si no andamos alerta ni nos centramos con determinación sobre el manillar.

Merecen una atención especial en este tipo de condiciones los adelantamientos a vehículos pesados. Una vez rebasados, un golpe de viento puede hasta sacarnos de la calzada. Para evitar la salida de la calzada justo antes de terminar el adelantamiento sería conveniente inclinar levemente el tronco hacia el lado donde nos quede este camión o autocar, para contrarrestar el empuje lateral.

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Francisco Javier Merino Gil
Profesor de Formación y Seguridad Vial.

2013 18 Mar

Las consecuencias inmediatas de la lluvia son la falta de visibilidad y la disminución de la adherencia. Con lo cual el conductor debe adoptar ciertas precauciones sobre todo al caer las primeras gotas de agua sobre la calzada tras largo tiempo sin haber llovido, ya que al mezclarse con el polvo, la grasa y otros residuos que haya sobre la vía se forma un barrillo que convierte la calzada en un firme muy deslizante.

Con lo cual, cuando el pavimento esté mojado y circulemos detrás de otro vehículo, tendremos que aumentar la distancia de seguridad, y si nos vemos obligados a frenar lo haremos con antelación suficiente y suavidad, ya que la distancia de frenado será el doble que si la calzada estuviera seca.

Se puede producir lo que se conoce con el nombre de aquaplaning: agua acumulada delante de la rueda, con lo que los neumáticos pierden adherencia y el contacto con la superficie de la calzada. Con lo que el conductor pierde el control del vehículo. El aquaplaning se produce cuando la cantidad de agua es superior a la que puede expulsar la banda de rodadura del neumático, bien porque existan charcos de agua en la calzada, por llevar los neumáticos gastados o por exceso de velocidad.

La lluvia empaña la visera del motorista y hace que los objetos se vean distorsionados y las luces sean menos eficaces. La lluvia se acumula en la calzada y las luces se reflejan en ella dificultando la visibilidad de las marcas viales.

Las marcas viales pintadas para señalar los pasos de peatones y las señales de tráfico sobre el asfalto están pintadas con una base de aceite que ocasiona que cualquier gota de agua que caiga sobre ellas las convierta en una superficie altamente deslizante y muy peligrosa. Cuando el piso este mojado se debe evitar al máximo pisar estas señales y si por obligación debemos hacerlo, hay que tratar de pasar lo más recto posible sobre ellas sin frenar o haciéndolo con absoluta suavidad y delicadeza.

LA NIEVE Y EL HIELO.

Al caer los primeros copos de nieve el pavimento se vuelve muy deslizante. Cuando la nieve se congela se convierte en hielo.

Para mejorar la adherencia y evitar los deslizamientos debemos:

– Tener los neumáticos y los frenos en buen estado.

– Circular por las rodaduras de los demás vehículos.

– Reducir velocidad, aumentar la distancia de seguridad y conducir con suavidad, sin movimientos bruscos sobre la dirección.

Cuando sea obligatorio el uso de cadenas u otros dispositivos autorizados (neumáticos con clavos) es conveniente colocarlos en todas las ruedas del vehículo, aunque solamente es obligatoria su colocación sobre las ruedas motrices, es decir a cada rueda del eje motor. Cuando desaparezca la obligación de utilizar dichos dispositivos, se deben quitar porque dañan el pavimento la amortiguación y deterioran los neumáticos.

Se puede prever la existencia de hielo cuando las temperaturas son muy bajas, durante la noche y a primeras horas de la mañana, especialmente en zonas sombrías, húmedas y valles con mucha vegetación. La existencia de hielo se observa porque la dirección se vuelve ligera y muy suave. En el caso de hielo la distancia de frenado puede llegar a aumentar hasta diez veces más de lo normal.

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Francisco Javier Merino Gil
Profesor de Formación y Seguridad Vial.